Una red no es una iglesia grande. Son varias comunidades que conservan su vida propia y trabajan juntas: un músico que sirve en dos lugares, cantos que se prestan, una contabilidad que hay que leer por sede y en conjunto. Eso es lo que vende la fórmula Red; las otras tres son de una sola iglesia.
Directorio
Un directorio, varias iglesias
Cada persona pertenece a su iglesia, y el directorio de la red las reúne sin mezclarlas. Quien se traslada de un lugar a otro no se convierte en un duplicado.
Cantos
Un repertorio compartido
Los cantos circulan entre las iglesias de la red, y el informe CCLI se calcula para la iglesia que lo declara, con su iglesia de referencia cuando un servicio depende de ella.
Donativos
Legibles por sede, o en conjunto
La contabilidad se lee iglesia por iglesia, o para toda la red. Un tesorero sigue limitado a la suya en todas partes, sin excepciones que buscar.
Planificación
Una lente por iglesia
La planificación se consulta para un lugar o para todos. La lente estrecha la vista, nunca la amplía: nadie ve más de lo que su función permite.
No queremos que deje una iglesia fuera.
Cobrar lo mismo por cada sede empuja a una red a mantener su comunidad más pequeña fuera de la herramienta, para ahorrar. Y es justo ahí donde colaborar sirve más. De ahí la regla: por debajo de treinta fichas, una iglesia no cuesta nada.
El número de iglesias contadas se actualiza solo, a medida que sus plantaciones crecen. Treinta días para probarlo, con la fórmula completa y sin tarjeta.